El cambio climático, aquí y ahora

A veces vemos el cambio climático como algo lejano e intangible, una amenaza invisible que vuela sobre nosotros sin realmente afectarnos. Que algún  día llegará, pero que lo verán los nietos de nuestros nietos. O que solamente afecta a países lejanos que apenas conocemos, y que seguramente nunca pisaremos. Pero no. El cambio climático es aquí y es ahora. Y para muestra, un botón.

El Delta del Ebro es un escenario perfecto para comprobar de forma rápida y evidente los estragos del cambio climático. La modificación del clima acelera los problemas por la subida del nivel del mar que provoca más erosión y subsidencia (el hundimiento del terreno). Y si no cambian las cosas, en nuestrxs hijxs vivirán la desaparición de esta zona.

Y no estamos hablando solamente de un parque natural protegido único en el mundo, que alberga 325 especies de aves, muchas en peligro de extinción, de las 600 que existen en toda Europa. O de las más de 700 especies de plantas catalogadas, que conforman un entorno extremadamente raro y valioso. O de las características fisicoquímicas diferentes y cambiantes, resultantes de la confluencia de dos medios tan opuestos como el marino y el continental, que hacen de este humedal una zona de interés internacional.

Fuente: Generalitat de Catalunya.

Estamos hablando también de unas 50.000 personas que a lo largo de este siglo verán sus hogares engullidos por el mar. De pueblos enteros que desaparecerán. De personas que tendrán que dejar atrás sus casas porque ya será del todo inhabitable. Por culpa del cambio climático.

Actualmente, ya se dan casos de terrenos que ya no existen por la subida del nivel del mar y la erosión. De construcciones, como el primer faro del Delta (que llegó a estar a 956 metros de la desembocadura), que actualmente ya están dentro del agua. Y la situación empeora cada vez más, el Delta sigue retrocediendo más y más cada año.

Hay que tener en cuenta también que el cambio climático es solamente uno de los factores que causa la degradación del Delta del Ebro. Otro factor principal es la gestión hídrica y los numerosos pantanos que hay a lo largo del río: por su culpa, no llegan a la desembocadura suficientes sedimentos, ni suficiente agua, y eso rompe el equilibrio entre la tierra aportada y la tierra erosionada por el mar. Es decir, la intervención humana es uno de los grandes factores de peligro de este espacio único.

¿Está el Delta sentenciado? ¿Lo está el planeta? No... pero no queda mucho tiempo. Nos tenemos que tomar el ecologismo en serio. Tan en serio como respirar o comer, ya que si el planeta sufre, todas las personas sufriremos con él. Enseñemos a nuestros hijos e hijas a respetar su entorno, a valorar la naturaleza, a amarla y a cuidarla. Démosles el ejemplo nosotrxs primer. Démosles el futuro que se merecen.

¿Te sumas al cambio?

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