Mi experiencia con la copa menstrual

Los productos de un solo uso son, por definición, contrarios al ecologismo. Por supuesto, los tampones y las compresas forman parte de esos productos. Pero existen varias alternativas reutilizables y ecológicas, como la copa menstrual.

Mi experiencia con la copa menstrual

Por si no las conoces, las copas menstruales son unas pequeñas copas de silicona quirúrgica, que se introducen en la vagina de la mujer durante la menstruación para recoger la sangre. Ahí quiero hacer varias anotaciones. En primer lugar, la silicona quirúrgica es plástico, sí, pero biocompatible y seguro. Si se usa bien, cada copa puede tener una vida útil de diez años, así que el consumo de plástico es realmente mínimo. Por otro lado, está el tema de “recoger” la sangre. Al contrario que los tampones, las copas no absorben, solamente recogen, por lo que es mucho más respetuoso para el cuerpo, disminuyendo así el riesgo de infecciones.

Una vez dicho esto, quería explicaros mi experiencia personal. La verdad es que nunca me he sentido cómoda con el uso de los tampones, así que era muy reticente a las copas. Pero mi conciencia ecológica gritaba cada mes con todo ese plástico, usado y tirado a la basura, sin poder ser reciclado, y sabiendo que tardarían unos 200 o 300 años años en descomponerse. Así que a principio de año me lancé, y compré mi primera copa menstrual, convencida de sus beneficios.

Cuando llegó el momento de estrenarla, la cosa cambió. Los primeros días me molestaba, la notaba mucho a pesar de haber hablado con otras mujeres que me aseguraban que no se notaba nada. Además, su colocación no me resultaba nada fácil. No es que me molestara mancharme un poco los dedos al colocarla, sino que no terminaba de colocarla bien del todo. Luego me pasaba las horas siguiente yendo y viniendo al baño para comprobar que estaba bien y no había “escapes”. Vamos, que el primer mes fue una muy mala experiencia.

Estuve a punto de rendirme. De hecho, las primeras noches no me atreví a usarla, y volví a las compresas desechables. Pero tras hablar con una asesora profesional de una conocida marca de copas menstruales, me decidí a continuar otro mes de prueba. Me aconsejó probar varias formas de doblar la copa para introducirla, y tomarlo con calma.

Tras unos cuantos meses, ya puedo decir que, ahora sí, la copa ha supuesto un cambio muy positivo para mí. Como la experiencia hace al maestro, tras probar varios doblados terminé por encontrar el más cómodo para mí, así como la mejor posición para colocarla. Ahora, su uso me resulta fácil y sin problemas.

Por eso, si tú eres de las que, como yo, no se atreve, o tras un primer periodo de prueba piensas que no es para ti, te recomiendo encarecidamente que le des una segunda oportunidad y tengas un poco de paciencia. En mi caso te aseguro que valió la pena.

Otras alternativas

Alternativas ecológicas a compresas y tampones: Aplicador reutilizable

No tengo experiencia con otras alternativas ecológicas para la menstruación, pero existen muchas. Por ejemplo, las compresas de tela, las esponjas marinas naturales o incluso los aplicadores de tampones reutilizables (reutilizable solamente el aplicador, el tampón lógicamente no). Esos aplicadores son muy parecidos al de la foto de arriba, aunque el que muestro es un aplicador para copa mentrual, que viene muy bien para novatas y torpes como yo. 

¿Y tú, tienes experiencia con estos productos? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

Comentarios

  1. la verdad aun no he probado la copa de menstrual pero creo que es una alternativa muy buena para no contaminar y ademas me parece muy limpia. Yo tengo miedo que me pase que me sea incomoda pero bueno creo que es un buen producto

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    1. Si te sirve de ayuda, a mí me pasaba lo mismo, tenía miedo que no me fuera cómoda. Pero si es la talla correcta, como la silicona se amolda al cuerpo no notas nada, te olvidas que la llevas puesta en seguida.

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