Dieta flexitariana: contestando a las críticas

Sé que hay quién piensa que la dieta flexitariana es un quiero y no puedo del vegetarianismo y una falta de compromiso, o los que piensan que es una tontería porque es lo mismo que la dieta omnívora de toda la vida. Pero mi experiencia, con mi familia, me ha demostrado que no es así, que es una dieta como cualquier otra, asequible, accesible y fácil de gestionar para las familias con peques. Por eso, quiero dedicar este post a responder a las críticas más habituales a la dieta flexitariana.


Dieta flexitariana: contestando a las críticas

A los que piensan que el flexitarianismo es una falta de compromiso y un término medio sin sentido, les respondo que me encantaría tener una dieta 100% vegetariana, tanto yo como mis hijos, pero me resulta muy difícil controlar todo lo que comen fuera de casa, sobre todo teniendo en cuenta que eso representa el 50% de las comidas.

Además, son pequeños todavía para comprender la magnitud de este cambio, y aunque parece que no tendrán problemas a medida que vayan creciendo en adaptarse una dieta completamente libre de carne, no me parece justo imponerles esta elección. Lo que quiero es educarles, informarles y orientarles para que ellos puedan toman su propia decisión el día de mañana. Así que sí, efectivamente, es un quiero y no puedo.. todavía. 

Creo que muchas personas pierden de vista que los pequeños cambios son poderosos. Si todo el mundo reduce el consumo de carne a una vez cada 15 días, por ejemplo, las ventajas medioambientales ya son muy notables. No tiene por qué ser siempre un todo o nada, sino que la cuestión es empezar el cambio de hábitos y de mentalidad, y a partir de aquí avanzar si se puede y se quiere. La actitud a veces demasiado intransigente, incluso radical, es lo que a menudo aleja a la gente del vegetarianismo o veganismo. Por ejemplo, he visto un vegano recriminar a una persona que no conocía de nada que esté comiendo algo de embutido cerca de él, o una vegetariana llorar al ir a una barbacoa y ver como otras personas comían chorizos, panceta y costillas.

Respecto a las críticas de los que creen que es lo mismo que la dieta omnívora normal, rotundamente, no, no es lo mismo. Una dieta flexitariana es una dieta básicamente vegetariana, pero con alguna excepción puntual (repito, PUNTUAL). Es un término medio, que puede ser una forma de atraer gente a este tipo de dieta y de filosofía, y ¿por qué no? una transición hacia dietas más estrictas. De hecho ya compartí un ejemplo de menú semanal flexitariano para toda la familia. El menú es 100% vegetariano, ya que esas excepciones puntuales responden a situaciones que se salen de lo cotidiano. Así que en resumen, ser flexitariano es seguir una dieta vegetariana el 95% de tiempo.

Por otro lado, están los que no entienden lo de reducir y/o eliminar el consumo de carne y pescado. Ya hablé largo y tendido sobre los motivos ecologistas para no comer carne, pero lo puedo resumir así: la ganadería consume cantidades exorbitantes de recursos como agua y gran, resulta muy contaminante para el suelo, el aire y el agua, es uno de los principales motivos de la deforestación y una amenaza muy directa a la biodiversidad del planeta. ¿De verdad hace falta más?

Hay otros motivos, por supuesto, como los relacionados con la salud o con el sufrimiento de los animales, pero suelen ser los motivos principales para la mayoría de vegetarianos/veganos/flexitarianos, así que no creo que haga falta ahondar más en el tema.

Por último, hay un motivo de peso a tener en cuenta: lo hago porque me da la gana y punto. Tengo la posibilidad de elegir, la certidumbre de que es una buena opción y no tengo que justificarme ante nadie. 

Así pues, seguimos con nuestra dieta flexitariana, intentando reducir cada día más el consumo de animales, pero sin forzar a nuestros niños.

Comentarios

  1. Coincido contigo, me gusta cómo lo explicas. Y no es un cambio pequeño, la mayoría de la gente come carne todos los días, es insostenible e innecesario. Creo que bajar el consumo de carne ya es un gran avance, no es blanco o negro, ser vegano no es la gran verdad absoluta.

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    1. ¡Exacto! Es cierto que el veganismo es lo más sostenible, pero si todos vamos reduciendo el consumo de carne ya se irá notando la repercusión en el medio ambiente y en nuestra salud. Es como un primer paso más que necesario. ¡Besos!

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