Diario de nuestro primer trimestre como familia flexitariana

La semana pasada la familia Menta cumplimos 3 meses como flexitarianos, es decir, seguimos una dieta básicamente vegetariana pero con consumo muy puntual de carne y pescado. Han sido tres meses muy interesantes, incluso sorprendentes para nosotros. Si queréis saber qué tal ha ido la adaptación, cómo se lo han tomado nuestros peques A. y H., y si vamos a seguir o no, no os perdáis nuestro diario.

Diario de nuestro primer trimestre como familia flexitariana

Día -1

Mañana es el gran día: empezaremos ya con la dieta flexitariana. Queda algo de carne y pescado en casa, que comeremos para no despercidiar, pero ya no compraremos nada más. Explico a A. que a partir de mañana vamos a comer menos carne, que en casa no compraremos y que fuera intentaremos no comer. Cuando pregunta por qué, le pregunto si sabe de dónde viene de la carne. Reflexiona y contesta que de los cerditos y las gallinas. Le digo que sí, que también pueden ser vacas, corderos u otros animales, que no queremos matarlos y por eso no nos los queremos comer. Está de acuerdo, y se pone a llorar por las terneras que se quedan sin mamá porque la gente se las come. Es muy sensible, tiene sentimientos intensos y empatiza enseguida, así que llora con facilidad por situaciones así. Evito decirle que la gente se suele comer las terneras en vez de las mamá vacas para no causarle todavía más pena…

Le pregunto también si sabe exactamente qué se considera carne. Lo hago porque me he percatado que si la carne tiene forma de embutido, paté, salchicha, hamburguesa, chorizo, o procesada en general, no lo asimila con carne. O incluso si está cortada en trozos pequeños o si está mezclada con algo más. Se da más cuenta cuando ve una pieza grande, y lo identifica mejor con un animal. Por ejemplo, si ve el pollo al ast entero, le da muchísima pena y llora por el pollo. Pero si no lo ve y solo se encuentra con un trocito cortado en su plato, ya no lo identifica como animal. Habrá que trabajar eso poco a poco, que tenga conciencia de lo que come en general. 

Día 3

Tras 3 días sin carne en casa, los niños no parecen echarla de menos. Vamos bien. El papá Menta ha hecho una concesión en el trabajo, a él le cuesta un poco más.

Día 5

Todavía me queda un poco de embutido en casa. Decidimos no comprar más carne, pero hay que gastar la que queda: odio tirar la comida y si no se echará pronto a perder. Es viernes, y hoy toca noche de peli y pizza, así que hago una pizza con tomate, maíz, cebolla, pimiento y queso, y le añado el embutido por encima. A H. le encanta la pizza con maíz, así que está encantado, y casi ni se fija en el embutido. A. se lo mira, pero finalmente se lo come.

Día 7

Comida en casa de la abuela. En la mesa, una bandeja de galeras. A. rompe a llorar cuando ve como los demás las comen, porque le dan muchísima pena esos pobres bichos. Imaginad con lo sensible que es cómo le ha afectado ver cómo le arrancaban la cabeza a las galeras para chuparlas… Aunque ese día habíamos previsto que la abuela haría pescado o carne, y que por lo tanto comeríamos algo de eso, A. decide comer solamente los fideos. No puedo evitar sentirme orgullosa de ella. 

Día 19

http://www.lafamiliamenta.com/2018/02/dieta-flexitariana-ejemplo-menu-semanal-ninos.html

Voy a ver a mi nutricionista de cabecera. Tendría que haberlo hecho antes, lo sé, pero hasta ahora no he podido ir. Le explico nuestra decisión, le muestro el menú semanal que he realizado para que lo valore, y le pregunto consejos en relación al equilibrio en la dieta de los niños. Me hace un par de ajustes en mi menú semanal, que ya publiqué y que podéis descargar, y me hace otro para cuando decida ponerme a dieta.

Día 24

Mientras espero a A. en la puerta del colegio, comento con algunos padres y madres nuestro cambio de dieta. Alguien pregunta “¿Y qué les pones en el bocadillo de la merienda, si no comen embutido?” Fácil: queso, ya sea cortado en cuñas o de untar, frutos secos, crema de cacao casera, miel, mermelada… Los de miel y los de roquefort con tomate son los favoritos de A., y H. se lo come absolutamente todo, así que no hay problema.

Día 31

Hoy hace un mes que empezamos. Ha habido muy poca carne en casa, casi cero, así que le pregunto a A. qué tal. Ella no ha pedido carne ningún día, y casi no se ha percatado del cambio en su día a día, así que lo lleva bien. También es cierto que a mediodía en casa de los abuelos come carne o pescado que yo sepa al menos un par de veces por semana. Le vuelvo a explicar por qué lo hacemos, y repasamos de dónde viene la carne, qué es carne (como el jamón o las hamburguesas, que le cuesta más de asimilar). Vuelve a ponerse triste por los animales, pero no tanto como la última vez, y parece más convencida.

Día 52

Diario de nuestro primer trimestre como familia flexitariana

De compras con A., acabamos de vivir el incidente de la gamba. Ya lo expliqué en su momento, pero lo podemos resumir así: A. se muere de pena al darse cuenta que en algunas pescaderías venden centollos y bogavantes vivos para cocinar. Quiere que se los compre para liberarlos en el mar. Y yo muero de amor por ella. Todavía es pequeña, pero cada día estoy más convencida que decidirá ser vegetariana o vegana en cuanto crezca.

Dia 59

Mañana es viernes, toca pizza y peli. Les pregunto de qué las quieren, y H. me la pide de jamón. A. se lo piensa, y dice que vale, de jamón, pero otra de queso, con mucho roquefort. A A. le cuesta asimilar que el embutido también es carne, y se ha “olvidado” que el jamón también es cerdo. No le digo nada, y les compro un poco de jamón para su pizza casera.

Día 64

A mediodía me quedo en la oficina por trabajo, y la empresa nos trae comida de un catering, tipo menú, para comer. Había pedido lasaña de espinacas, pero cuando empiezo a comer me doy cuenta de que se han equivocado y es de carne y verduras. Hace más de dos meses que no como carne como tal, a parte de un par de veces en que he comido algo que lleva jamón. Tengo hambre y odio tirar comida, así sucumbo a la lasaña a regañadientes. 

Día 68

¡Hoy es un gran día! Mi hermano se casa con una mujer maravillosa, y celebran una boda preciosa. Mi cuñada es vegetariana, así que hay la posibilidad de elegir menú vegetariano, lo que es genial. De hecho, mi cuñada ha sido la persona que me ha "iniciado" a la dieta sin carne, me ha ayudado con mis dudas, me ha propuesto recetas, me ha recomendado documentales y estudios al respecto... En resumen, que me ha ayudado y apoyado mucho en todo esto de la dieta flexitariana. De casi cien invitados adultos de la boda, hay 5 personas que optan por este menú, que no está nada mal. No obstante, confieso que no consigo resistirme a probar el pato… Pero un día es un día.

Día 79

Hoy toca comida familiar. Cuando sirven la fideuá, veo en mi plato trocitos de sepia y alguna gamba. Antes de tocar el plato, quito todo esto, y mi madre me mira sorprendida: “pero eso no es carne, ¿tampoco lo comes?”. Me doy cuenta que siempre hablo de no comer carne, cuando me refiero a carne y pescado, y que eso puede generar confusión. Es cierto que puestos a elegir entre carne o pescado, prefiero pescado, pero también evito el consumo de animales marinos. Así que no, mamá, tampoco como sepia.

Día 83

Hoy hemos tenido otro dramón con A. Mientras decidíamos qué hacer para cenar, ella ha propuesto salchichas. Le he dicho que ya sabe que mamá no cocina carne en casa, que pida otra cosa. De repente se ha quedado parada: "¿Pero las salchichas son carne, mamá?". Como comentado, no siempre entiende bien qué es carne y qué no, todavía es pequeña. Le digo que sí, que es carne de cerdo, y ella se pone a llorar. "¡Mamá, yo no quiero comer cerditos! Pero la salchicha está tan buena..." Le digo que ella es una niña, que no se preocupe y coma lo que quiera, que cuando crezca ya decidirá, y me dice que no, que NO-QUIERE-COMER-CERDITOS-JOLINES-MAMÁ, pero que llora porque le pone triste no comer más salchichas porque le encantan. Y yo vuelvo a morir de amor.

Sé que se olvidará la próxima vez que sus abuelos le propongan salchicha, pero poco a poco le va calando el mensaje vegetariano, y en cuanto crezca y madure, estoy convencida que su elección será el vegetarianismo, y seguramente será más estricta que yo.  

Día 90 - CONCLUSIONES

Tres meses ya. Nos han pasado volando. Pero tras este tiempo, hemos visto que la adaptación para los niños ha sido muy natural. Como pueden comer carne si quieren fuera de casa, no se siente “extraños”, y se lo han tomado muy bien. Al papá Menta le cuesta un poco más evitar la carne cuando come fuera, que es muy a menudo por el trabajo, pero aún así lo lleva bastante bien. Y por mi parte, no hay problema, en estos tres meses he comido carne, o pescado, muy pocas veces, y me se sentido genial. Así pues, el balance es muy positivo.

Comentarios

  1. HOla! Nosotros no somos vegetarianos pero comemos muy poquita carne. Voy a intentar este diario! Una cosita,tienes algunas recetas rápidas y fáciles para cenar? Más que nada por el embutido... nos encanta! jejeje también los niños son muy queseros pero el jamón y el fuet nos cuesta dejarlo... Gracias y felicidades por el blog

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    1. ¿Habéis probado el embutido vegetal? Suele estar bien logrado, y ser muy parecido a la mortadela tradicional. Sino, acabo de publicar un artículo con mi TOP 10 de recetas vegetarianas para peques (https://www.lafamiliamenta.com/2018/05/top-10-de-recetas-vegetarianas-para.html), y en breve iré poniendo todas las recetas.

      ¡Muchas gracias por tu comentario y por leerme!

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    2. Gracias por todas estas recetas, Myriam! No creo encontrar el embutido vegetal... vivimos en México! pero cuando vayamos en verano lo buscaré! Ya me apunté algunas de tus recetas!!! molt agraïda, judith

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