Aceite de palma: deforestación, explotación infantil y riesgos para la salud

El aceite de palma está generando mucha controversia en los últimos meses, y es que este producto tiene mucho inconvenientes, tanto a nivel alimentario como a nivel medio ambiental. En este artículo encontrarás unas razones por las que tendrías que vetar el aceite de palma de tu compra.

Aunque no lo parezca a simple vista, es muy difícil escapar de este aceite vegetal, ya que está presente en multitud de productos: cremas y coberturas, productos para untar, pastelería y bollería industrial, alimentos precocinados, snacks, margarinas, salsas industriales, productos de limpieza, cosméticos… También se usa en la fabricación de biodiésel. De hecho, cada europeo consume una media de 60 kilos anuales de aceite de palma, once veces más que en el año 2000. Pero, ¿por qué tanto revuelo por el aceite de palma? Principalmente por tres motivos:

Deforestación

Aunque es originaria de África Occidental, se cultiva principalmente en Malasia y Indonesia. Estos dos países reúnen en 87% de la producción mundial de aceite de palma. También existen grandes explotaciones en Nigeria, Colombia, Borneo, Sumatra o Tailandia. La palmera aceitera, planta de la que se extrae este aceite, no es mala de por sí para el medio ambiente.

Pero sí lo es la forma en que se cultiva. Malasia y Indonesia, justamente, son dos de los países más afectados a nivel mundial por la deforestación, en gran parte debido a los incendios provocados en las áreas selváticas para “limpiar” el terreno y reemplazarlo por el cultivo de esta planta. En el sudeste asiático, el 45% de las plantaciones de palma aceitera analizadas en el año 2016 provenían de áreas que eran bosques en 1989, según un estudio con imágenes de los satélites Landsat publicado por investigadores de Estados Unidos y Brasil. Así pues, se trata de una de las principales causas de deforestación del planeta, además de afectar gravemente la biodiversidad.
Explotación infantil

Según Amnistía Internacional, en estos cultivos existe una considerable explotación infantil. Niños de hasta 8 años son obligados a realizar trabajos duros y peligrosos, obligándoles en muchas ocasiones a dejar la escuela. Además, tanto niños como adultos sufren de condiciones laborales abusivas, que rozan la esclavitud: Con un sueldo inferior al mínimo legal, a veces sin recibir paga, obligados a realizar trabajos de una extrema dureza física en condiciones peligrosas, e incluso obligados a exponerse al paraquat, una sustancia química sumamente tóxica que sigue utilizándose en las plantaciones pese a estar prohibida en la Unión Europea. Esta sustancia provoca daños severos en hígado y riñones.

Riesgos para la salud

Si eso no fuera suficiente, entre todos los aceites vegetales, el de palma es considerado por muchos como el peor a nivel nutricional. Con un alto contenido en grasas saturadas, su consumo prolongado y regular influye en el aumento del colesterol LDL (el colesterol malo), duplicando así el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, recientes estudios han detectado la presencia de compuestos potencialmente carcinogénicos fruto de su necesario procesamiento.

Algunos dirán que no pasa nada, que solamente hay riesgo por un consumo abusivo. El problema es que el aceite de palma está presente en muchísimos productos infantiles, desde leche artificial para recién nacidos hasta potitos o galletas de todo tipo. Nuestros cachorros consumen este aceite desde muy pequeños, y a día de hoy se desconoce qué secuelas puede provocar esto a largo plazo.

¿Qué puedo hacer?

Mirar las etiquetas de los productos procesados antes de comprar. Esto es algo básico que tendríamos que hacer siempre, tanto las personas que optan por una alimentación ecológica como los que no, pero por desgracia aún hay poca costumbre al respecto. Es vital saber qué estamos consumiendo, con qué alimentamos a nuestros cachorros, e intentar consumir de forma responsable y coherente.

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