Pajitas de plástico: por qué evitarlas y alternativas

Las pajitas de plástico representan perfectamente lo opuesto al ecologismo. Solamente en Estados Unidos, se consumen cada día 500 millones de pajitas, que luego son desechadas a la basura. Pero este consumo tiene consecuencias muy graves sobre el medio ambiente, aunque pueda parecer de poca importancia. Por eso el artículo de hoy se centra en por qué debemos evitar utilizar pajitas de plástico, y las alternativas ecológicas que existen.

La familia Menta - Pajitas de plástico: por qué evitarlas y alternativas

Ya he hablado en otras ocasiones en el blog sobre el uso y abuso del plástico en nuestras vidas, sobre lo nocivo que resulta esto para el medio ambiente (y para nosotros, claro), y la necesidad de reducir el consumo de este material. Y las pajitas (cañitas, popotes, pitillos, sorbetos, calimates...) son un ejemplo muy claro.

Se trata de un objeto de usar y tirar, que no es realmente necesario. Simplemente por eso tendríamos que reducir su uso. Además, las pajitas no se suelen reciclar. No porque no sean reciclables, que en teoría lo son, sino porque la mayoría de veces termina tirándose en papeleras o en basuras que no se destrían.

Y esto representa un gran problema, ya que debido a su forma y uso es fácil que acabe en ríos y mares. ¿Sabías que un 4% de todos la la basura presente en los océanos son pajitas? También es el cuarto residuo más habitual en las playas, según un informe publicado por Ocean Conservacy, tras recoger y analizar basura de playas de todo el mundo en 2015.

¿No vale la pena reducir su consumo, o directamente eliminarlo de nuestras vidas?

La familia Menta - Alternativas a las pajitas de plástico

Peeero… A muchos niños les chiflan las pajitas. En casa, por ejemplo, a mis dos cachorros les encanta beber la leche de la mañana con pajita. Y a veces resulta difícil prescindir de este objeto sin que esto cause un revuelto impresionante. ¿La solución? ¡Pajitas reutilizables!

Personalmente, me gustan las de acero inoxidable. Duran mucho, se lavan bien a mano o en el lavaplatos, son resistentes, no dan sabor a los líquidos… Todo lo que una madre o un padre espera de un objeto que sus peques se pondrán en la boca. Pero curiosamente a mis dos peques les gustan más las de silicona, que son de colorines, blanditas y tienen buen agarre para sus manitas. También tienen las mismas ventajas que las de metal, pero suelen tener un diámetro más grande. A mí me parecen menos cómodas que las de metal, pero mis dos peques las encuentran más divertidas, así que las de metal casi no las usan. Existen muchas más alternativas. De hecho, es increíble la variedad que se puede encontrar hoy en día en el mercado, como las de cristal, de centeno o de bambú.

Como tenemos varias de silicona y de metal, además de varios cepillos para limpiarlas, llevo siempre en el bolso un pequeño estuche como los que se usan para guardar y llevar cepillos de dientes, con un par de pajitas de cada tipo y un cepillo dentro. Así podemos usarlas en cualquier sitio: si los peques piden beber lo que sea con pajita tienen siempre las suyas a mano.

Así pues, te animo a reducir al máximo el consumo de pajitas de plástico, sobre todo cuando estés fuera de casa. Por ejemplo, al pedir una bebida, especifica que la quieres sin. En casa, puedes probar pajitas de diferentes materiales, en función de tus necesidades y gustos y los de tus hijxs. Y si por el motivo que sea continúas a utilizar pajitas de plástico, no te olvides de la importancia de reciclarlas.

Recuerda, una pajita no cambia el mundo, pero miles de millones sí.

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