Por qué cuidar un huerto casero es la mejor actividad para los niños

Preparar, sembrar, regar, cuidar, limpiar, recoger… Tener un huerto casero es una actividad muy completa para hacer con los niños. Los beneficios son muchos, desde más conciencia ambiental, hasta una mejor alimentación. ¡Descubre más a continuación!


Según un estudio llevado a cabo por la National Foundation for Educational Research y publicado por la Royal Hoticultural Society del Reino Unido, los niños que practican la jardinería mejoran sus habilidades sociales, intelectuales y físicas.

El estudio se realizó entrevistando a 1.300 profesores y examinar 10 escuelas distintas, tanto rurales como urbanas, para comparar el rendimiento entre los niños que practicaban a menudo la jardinería y los que no. La investigación concluyó que los primeros destacaban de otros grupos por un mejor conocimiento y entendimiento científico relacionado con las plantas, los fenómenos naturales en torno a su crecimiento y cómo lo sembrado se convertía en alimento, además de una ampliación notable de su vocabulario y el fortalecimiento de su autoestima y de la confianza en otros. Se desarrollaron además con la jardinería habilidades motoras finas y el sentido de la responsabilidad, una actitud más positiva frente a las opciones de alimentación saludables y, en general, un carácter inclinado al bienestar emocional.

Otro beneficios es que los niños aprenden a ser responsables: de sus acciones y su constancia depende que ese huerto prospere o no, y que el trabajo de varias semanas dé resultado. Además, ver de dónde viene lo que comen siempre es bueno, para evitar esa sensación que muchos tienen (y muchos adultos), que los recursos son infinitos. Una cosa es decirlo, y otra es comprobarlo. Y además, resulta mucho más fácil hacerles comer frutas y verduras si las han cultivado ellos. Comer ese plato será una experiencia muy gratificante para ellos, y estarán mucho más motivados a probar de todo.

Eso también afecta su salud. Además del hecho de tener una alimentación más variada, se pueden cultivar verduras y frutas ecológicas, reduciendo al mínimo los pesticidas, abonos químicos y demás productos potencialmente nocivos para una alimentación más natural. Y no hay que olvidar que se trata de una actividad física, que por lo tanto ayudará a combatir el sedentarismo. 

¿Te animas a crear tu propio huerto casero? ¡A la familia Menta nos ha gustado mucho la idea, así que en breve nos pondremos a ello!

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