Alimentación ecológica: No tengo presupuesto para eso, ¿qué hago?

La alimentación ecológica, a la práctica, suele resultar complicada por varios motivos: suelen ser alimentos más caros que los convencionales, y además no siempre encontramos una variante eco de todos los productos. ¿Qué hacer si quieres tener la mejor alimentación posible pero no puedes tener siempre productos eco en tu despensa?


  1. Primero los niños. Como sabrás los pequeños son más sensibles a las toxinas que los adultos. Además, en proporción a su peso, ellos comen más que nosotros. Así que si puedes, mejor dar productos ecológicos a los niños primero. 
  2. En función de la cantidad consumida. Está muy bien comprar azúcar o miel eco, pero si son productos de los cuales consumes tan solo unos gramos al día, más vale invertir en productos que consumes en más cantidad, como verdura, carne, legumbres, etc. 
  3. Frutas y verduras sin piel. Si tienes que elegir, mejor comprar eco las frutas y verduras que se consumen con piel, o de hoja verde como el repollo, las acelgas o la lechuga. En cambio, zanahorias, patatas, boniatos, plátanos, etc, y otras hortalizas y frutas que se comen sin piel no es tan importante, ya que gran parte de los pesticidas y otros productos tóxicos se quedan en la piel. 
  4. Limpieza general. No te olvides de limpiar muy bien las frutas y verduras que vayas a comer con piel. Tampoco está de más repasar con agua el arroz o los legumbres antes de cocerlos. 
  5. Cada vez más las grande superficies se apuntan a la “moda” eco, así que es fácil que en tu supermercado habitual encuentres productos ecológicos. Sino, siempre puedes mirar en tiendas de barrio, que suelen ser de proximidad y con productos de calidad, o incluso por internet. 
  6. Ante la duda, elige siempre productos de temporada y de proximidad. Serán seguramente más sanos, ¡y con mejor sabor! Pero cuidado, tienes que ser consciente que esto significa que tendrás que adaptar tus menús al calendario, según los alimentos del momento. 
  7. Reniega de los preparados. Que levante la mano quién nunca ha recurrido a algún plato precocinado por pereza, por no saber qué cocinar, por gula o por lo que sea. ¿Nadie? ¡Pues ya es hora de decir adiós a los precocinados! Están llenos de todo tipo de aditivos, no controlamos la calidad de la materia prima, y encima suelen ser más caros de lo que sería cocinar lo mismo en casa. 
  8. Cultiva tus propios alimentos. Tener un huerto casero es una forma magnífica de tener tus propias verduras y frutas ecológicas, con un coste mucho más bajo. ¡Y además es una magnífica actividad para hacer con los niños! 
Y lo más importante: ¡No te sientas mal por no comprar todo eco! Es prácticamente imposible, y cuando hay cachorros en casa todavía es más difícil. Lo importante es que cada pequeño paso que des será beneficioso para todos los de casa… ¡y para el medio ambiente!

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