Una navidad (un poco más) sostenible I: los regalos

Villancicos en el hilo musical de las tiendas, luces de colores por todos sitios, y una especie de alegría colectiva. ¡Definitivamente se acerca la navidad! Estas fechas, tan alegres, se caracterizan por desgracia por un consumismo muchas veces exagerado, sobre todo en todo lo relacionado con los niños. Pero existen formas de afrontar estas fiestas de forma más responsable y sostenible. A continuación, descubre algunas ideas o consejos para una navidad un poco más sostenible, centrándonos en un elemento clave de estas fiestas: los regalos



Menos es más


Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Y si podemos no dudamos en comprar más y más regalos para todos, pero sobre todo para los peques, llegando a cantidades de juguetes asombrosas. Y como seguro que sabes, la mitad (o más) acabará en un rincón acumulando polvo.

En nuestra casa, por ejemplo, nuestros dos cachorros son los primeros nietos y sobrinos. Además, tanto los abuelos maternos como los paternos están divorciados, por lo que cada uno quiere hacer sus regalos a los pequeños. Más el padrino y la madrina, los bisabuelos, multiplicado por Papá Noel y Reyes… Resultado: el año pasado recibieron cerca de una veintena de regalos cada uno. Una barbaridad: Además del derroche económico que supone, también también un derroche de contaminación. ¿Sabías que una consola educativa de juguete (de esas con botones de colores que emiten sonidos) produce 93 kilos de CO2?
Una navidad (un poco más) sostenible I: los regalos

La solución pasa por guiar a nuestros hijos al hacer la carta a los Reyes (o a Papá Noel), explicándoles que no lo pueden tener todo, y limitar sus peticiones y sus expectativas a un número razonable de regalos. Al principio puede costar, pero si se explica de la forma adecuada a sus edades, lo entienden perfectamente. Es una ocasión perfecta para iniciarles en el consumo responsable, hacerles entender que realmente no necesitan tantas cosas materiales y valorar más lo que tienen.

Pero además, a menudo también hay que concienciar a los familiares que con todo el amor del mundo quieres hacer un regalo a los niños. Volviendo al ejemplo de nuestra pasada Navidad, a uno de los abuelos le propusimos que les regalara un DVD de su película favorita. Bien, estuvo de acuerdo y le pareció buena idea. Pero a la hora de la verdad le pareció poca cosa un DVD para dos, y les compró un juguete a cada uno, más un paraguas para A. y un peluche para H. Y esta misma escena se repitió en casa de todos los abuelos, y, por qué no confesarlo, en nuestra propia casa.

Así que este año hemos hablado seriamente con cada uno de ellos para hacerles ver el despropósito de tanto regalo, para intentar controlar este alud de regalos. En breve os explicaré si esta vez nos hacen caso...

Elegir bien los regalos

¿Y qué hay de los regalos de los mayores? Busca siempre hacer regalos útiles, que sean prácticos para quién los recibe. No hay nada peor que un regalo hecho por compromiso, que se queda en un rincón durante años para acabar en la basura sin haber sido utilizado nunca.

Una idea: algunas familias optar por hacer un amigo invisible entre los adultos, de forma que cada adulto recibe un solo regalo, y solamente hace uno. Unos días antes, se realiza el sorteo, de forma manual o mediante alguna app como esta, y el día de navidad cada uno deja su regalo de forma anónima debajo del árbol. Una forma fácil y divertida de consumir menos manteniendo el espíritu navideño.


¿Quieres saber más? Descubre el artículo "Una navidad (un poco más) sostenible II: decoración y solidaridad"

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